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El Instituto Gematológico español analiza el auge de las tallas modernas de gemas

miércoles 27 de octubre de 2021, 07:00h
El uso de gemas en joyería ha sido habitual desde hace siglos. Sin embargo, las tallas empleadas han ido variando a lo largo del tiempo, en base a los materiales empleados y la evolución de las herramientas disponibles, buscando siempre destacar su belleza.

Actualmente, la tecnología ha permitido avances también en este área, dando lugar al tallado de precisión y permitiendo a los profesionales que se dedican a ello expresarse a través de sus diseños.

La historia de la talla de gemas

Diamante Hope, conocido no sólo por su tamaño y belleza, sino por la leyenda negra que lo rodea.

Hasta el siglo XV, las gemas solían estar talladas en cabujón, debido a la falta de recursos y conocimiento. Pero durante el siglo XVII, el aumento de las relaciones comerciales con India (fuente tradicional de diamantes) y, posteriormente, el hallazgo de los yacimientos de Brasil, propició el suministro de piedras preciosas en Europa Occidental, traídas por comerciantes como Jean-Baptiste Tavernier. De esta época datan diamantes históricos como el Gran Mogol, el Koh-i-Noor, el Hope, el Sancy, el Regent o el Orloff.

En Francia, el Cardenal Mazarino, ministro de la corte de Luis XIV, descubrió hacia 1640 que los diamantes de la India eran facetados de forma aleatoria para retirar defectos o impurezas. Al ver los destellos de color de las piedras decidió que era una propiedad que debía explotar, por lo que apoyó a un grupo de lapidarios para desarrollar la talla Mazarino. Esta talla resaltaba mucho más el brillo de la gema, revelando las extraordinarias propiedades ópticas del diamante. Tan grande fue su éxito que se convirtió en un estándar de talla que perduraría más de siglo y medio, y que provocó que la demanda de diamantes se disparara.

Tolkowsky es el responsable de la optimización de la talla brillante, cuyo estándar sigue aplicándose desde 1919.

Aunque desde entonces se fue experimentando con otras tallas, éstas trataban de conservar la mayor cantidad de material posible, en detrimento de otros aspectos como el realce del brillo o la dispersión. Pero en 1919, Marcel Tolkowsky publicó su estudio, que determinaba qué ángulos y proporciones eran las adecuadas para que el diamante presentara su mejor brillo y dispersión. A esta talla se la conoció como talla brillante moderna, y sigue siendo, a día de hoy, una de las más populares. Cuenta con un total de 57 facetas (58 si el culet estuviera presente), 33 de ellas en la corona y 24 en la culata.

Existen muchas otras tallas tradicionales que derivan bien de la talla brillante (oval, marquís, pera, corazón) o de la talla rosa (rosa holandesa, media rosa…), u otras modificadas como la cojín o la zircón. Otras tallas populares son las cuadradas o rectangulares, como la princesa, radiant, barión, esmeralda…

Las tallas modernas

Los avances tecnológicos que propician el tallado de precisión y la especialización del sector de la talla de gemas han provocado que las llamadas tallas modernas se vayan abriendo paso en el mercado de la joyería o el coleccionismo.

Egor Gavrilenko, miembro de la Junta Directiva y profesor del Instituto Gemológico Español, emprendió una nueva etapa profesional para centrarse en la talla de gemas. Se ha especializado en la talla de esfaleritas: una proeza técnica dada la escasa dureza de estos minerales.

A este respecto, nos explica: "Como gemólogo, siempre me han atraído gemas fuera de lo común, llamadas gemas de colección. En el caso de la esfalerita, resulta que en España se encuentra el yacimiento que ha producido las mejores gemas de este tipo en todo el mundo. Además, es una gema muy especial debido a sus características ópticas, al tener un índice de refracción muy elevado, casi idéntico al diamante, y una dispersión más de tres veces mayor que el diamante. Estas propiedades le proporcionan un brillo y fuego totalmente únicos. Sin embargo, tiene una dureza muy baja y también una exfoliación perfecta, lo cual la convierte en una piedra muy frágil, y eso genera un problema a la hora de tallarla, ya que es un material muy delicado."

Esto no ha sido inconveniente para que diseñadoras de joyas se atrevan a incluir algunas de sus esfaleritas talladas en sus diseños. "Al ser una gema muy frágil, la esfalerita requiere un cuidado muy especial a la hora de engastarla, y también en el uso de las joyas. Estoy muy contento de la colaboración con Lisi Fracchia, muy agradecido de que contara conmigo para algunos de sus proyectos importantes. Es una ilusión muy grande ver mis piedras en los pendientes de la Reina Letizia, o también en las joyas de Lisi que lució Ane Igartiburu dando las campanadas del Año Nuevo 2021, en el evento televisivo más importante del año.

Yo creo que tanto el tallado de precisión como las gemas fuera de lo común tienen un potencial muy grande para la joyería. No son aptas para la producción masiva, pero para los clientes que buscan calidad y exclusividad. Se trata de crear piezas únicas, dedicadas a eventos singulares y siguiendo los deseos de cada cliente en particular. "

Amatista de 18 quilates, con talla llamada “Maternidad La Paz”, por Egor Gravilenko

En lo que respecta al tallado, le preguntamos acerca de los avances tecnológicos que han permitido estos logros. "Existen varios factores. Por un lado, es el desarrollo de las máquinas de talla modernas que permiten obtener mayor precisión del facetado. No son máquinas automáticas, necesitan a una persona realizando cada paso, pero cada faceta tiene sus coordenadas exactas, según el diseño deseado.

Por otro lado, está la aparición de los programas informáticos para el diseño de nuevas tallas, como GemCad y Gem Cut Studio. Hace años había que hacer decenas de pruebas con gemas reales para desarrollar una talla nueva, mientras que ahora podemos hacerlo en la pantalla de un ordenador. Ya existen bases de datos online con miles de diseños de tallas que se pueden descargar y utilizar, como Facet Diagrams.

También es muy importante poder visualizar la futura gema antes de tallarla, en calidad fotorrealista, y poder optimizar los ángulos de la talla para maximizar su brillo. Gracias a los ordenadores, actualmente podemos hacer un diseño nuevo de talla, o elegir uno existente, y luego buscar los ángulos óptimos de inclinación de corona y culata, teniendo en cuenta el índice de refracción y dispersión de cada tipo de gema.


"Pixel Cut", Aguamarina de Tanzania de 13.44 quilates,
medidas 14.95x12.76x9.77mm, por Jordan Wilkins

Por último, ayudan las nuevas formas de comunicación. Antes, las gemas con tallas originales, fuera de lo común solo se podían ver en círculos muy reservados, mientras que ahora las redes sociales ayudan a llegar a un público mucho más amplio. Para los joyeros y clientes finales que buscan algo especial, ahora es mucho más fácil contactar directamente con los artistas que hacen tallado de precisión." A este respecto, hace unos meses, el tallador norteamericano Jordan Wilkins vio cómo su talla “píxel” recibía una gran atención mediática por parte de los usuarios de redes sociales.

Preguntamos también a Ramon Tesoro, un fotógrafo profesional de origen italiano reconvertido en tallador de gemas, acerca de su técnica preferida. Él comenta que prefiere la técnica Meet Points. “Es la más precisa y reproducible, pero a veces también la combino con técnicas tradicionales. Me gusta experimentar nuevas posibilidades. El año que viene abordaré la talla cóncava.” El método al que hace referencia Tesoro se utiliza para el tallado de precisión y difiere del método tradicional. En vez de empezar por las facetas principales y colocarlas “a ojo”, en este caso la talla se construye paso a paso desde el vértice de la culata, de tal forma que cada siguiente cinturón de facetas tiene referencia exacta (“meet points” o puntos de unión) para su tallado. Así se consiguen gemas totalmente simétricas, y se hace posible seguir los diagramas de tallas complejas preparados con los software mencionados anteriormente.

Entre sus publicaciones más recientes encontramos una particularmente sorprendente, alejada de sus trabajos más habituales. Consiste en un escorpión de oro de 24 quilates incrustado entre dos capas de cuarzo, facetado en la parte superior, y con un patrón satinado de forma circular tallado a mano en la parte inferior, que recuerda al agua, ya que el escorpión es un signo de agua. Cuando le preguntamos por este ejemplar, nos comenta: "Acabo de desarrollar la técnica. Ese era un prototipo para un proyecto que pensé para un cliente, que me pidió que facetara una turmalina rosa con un escorpión visible. La primera opción obvia fue cortar algunas facetas esmeriladas para delinear un escorpión, pero quería probar algo nuevo”. Nos explica que prefiere mantener en secreto los detalles de esta técnica, el proceso es largo y requiere varios pasos, y quiere perfeccionarlo todavía.

Esto nos lleva a preguntarle acerca de la inspiración a la hora de pensar en sus diseños: "Cuando comienzo a crear un diseño, la mayor inspiración procede de la forma inicial del material en bruto: el objetivo principal es maximizar el rendimiento sin renunciar a un diseño espectacular”.

En lo referente a los procesos, Egor Gavrilenko explica la diferencia entre el tallado de precisión y el tallado tradicional: "La diferencia está en el enfoque, en el objetivo final, y también en la técnica de talla. El tallado comercial se hace para sacar el máximo peso posible a partir de un trozo de mineral en bruto. Es una producción masiva, donde cada tallador puede hacer decenas de piedras al día. La necesidad de obtener el peso máximo y la velocidad llevan a que la simetría y las proporciones de las gemas de talla comercial en la mayoría de los casos están lejos de óptimos. Por ejemplo, un defecto muy frecuente es la presencia de una zona transparente en el centro de la gema, llamada ventana. Se produce porque el bruto no tenía suficiente profundidad para el tamaño de la gema, o porque la tallaron con ángulos incorrectos, para inflar la culata y obtener el mayor peso posible sacrificando su brillo. También son muy frecuentes errores de simetría y baja calidad de pulido de las facetas.

Esfalerita española de 90.81 ct, con talla “Equilibrium”, por Egor Gavrilenko

En el tallado de precisión, lo que prima es la belleza de la gema, aun teniendo que perder algo más del peso del bruto inicial. No se aceptan gemas con ventanas, errores de simetría, pulido de baja calidad. Los ángulos de la talla se optimizan para asegurar el máximo brillo de la gema. Además, si para el tallado comercial se utilizan unas pocas formas y estilos de talla, conocidos desde hace siglos, el tallado de precisión se centra en crear tallas únicas y originales. El tiempo de realización de estas tallas es mucho más largo también, de horas a decenas de horas por piedra."

También les preguntamos por sus referentes en el área del tallado de gemas. Gavrilenko lo tiene muy claro: "Puedo mencionar dos personas que admiro especialmente. Uno es Victor Tuzlukov, tallador ruso afincando en Bangkok, un gran artista que crea gemas realmente únicas, con diseños muy complejos y una perfección de realización impecable. Muchos de sus diseños se inspiran en conceptos filosóficos, y es además un gran promotor del tallado de precisión a nivel mundial, organizando exposiciones, concursos, dando conferencias…


Mechanization Series- amatista, citrino y prasiolita mecanizados y grabados como engranajes funcionales, por Dalan Hargrave

Otro es Dalan Hargrave, un tallador americano que destaca en sus formas más innovadoras de tallado, como son las tallas con facetas cóncavas, el grabado y otros estilos de tallas fuera de lo habitual. Cuando podría parecer que ya es difícil ver algo nuevo en la técnica de la talla, las piezas nuevas de Dalan te siguen sorprendiendo cada vez más."

Ramon Tesoro coincide de forma categórica: "Sigo a muchos talladores de gemas, pero mi artista preferido es Victor Tuzlukov".

Gema del World Heritage project (Italia). Zirconita, 387,15 quilates y 329 facetas, por Victor Tuzlukov.
Foto de Dmitry Stolyarevich.