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    29 de octubre de 2020

OPINIÓN | GOLD&TIME

¿Es De Beers un trol en el mercado del diamante sintético?

Bruce Cleaver es el CEO de De Beers.
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Bruce Cleaver es el CEO de De Beers.
En la jerga informática, un Trol es un infiltrado (persona o empresa) dentro de una comunidad, medio, o red social dedicado a publicar mensajes provocadores o contradictorios para generar división y controversia respecto a un tema. Si trasladamos esta cuestión a la industria del diamante natural y creado en laboratorio a nadie se le escapa que el gigante productor es la principal referencia del mercado y, la única compañía capaz de desestabilizarlo acorde a sus propios intereses, aunque el creciente número de actores en la industria puede alterar definitivamente el tablero de ajedrez sobre el que se juega esta apasionante partida. Analizamos hoy los últimos movimientos.

La semana pasada, el consejero delegado del gigante minero Bruce Cleaver concedió una entrevista a la agencia de noticias Reuters en la que afirmaba que los precios de los diamantes producidos en laboratorio se habían desplomado un 60% desde el pasado verano.

Un desplome que, casualmente, ha coincidido con el lanzamiento de su propia firma de joyería con diamantes creados en laboratorio: Ligthbox. Como nuestros lectores ya conocen, puesto que hemos venido siguiendo de cerca de cerca su evolución, esta marca ofrece joyería montada con diamantes sintéticos incoloros, azules y rosas, a un precio promedio de 800 dólares el quilate.


Según el CEO de De Beers, los precios de los diamantes producidos en laboratorio se han desplomado un 60% desde el pasado verano


Esta maniobra del primer productor mundial de diamantes naturales (por valor) pilló con el pié cambiado a la mayor parte de agentes de la industria internacional, pues pocos esperaban que el gigante minero —a pesar de tener desde hace décadas una filial dedicada a los sintéticos, principalmente de carácter industrial, Element Six— entrase a la primera línea de la producción de joyería con diamantes de laboratorio.

Sin embargo, con el paso de los meses fue quedando clara la estrategia de De Beers: Para ellos, la línea de joyería con diamantes sintéticos sólo era un “nicho de mercado más”, pero que en ningún caso entraban en competencia con los diamantes naturales puesto que los sintéticos solo son comparables a los “cristales de Swarovski o las falsificaciones de bolsos de Louis Vuitton”, como mostraba recientemente el informe de una Asociación a la que pertenece precisamente De Beers.

Y el esfuerzo de De Beers desde el lanzamiento de Lightbox ha ido encaminado a trasladar la idea de que los diamantes sintéticos son algo parecido a ‘bisutería de alta gama’ destinada a un público de menor poder adquisitivo que establece su primera experiencia con diamantes, a un precio más asequible.

De hecho, donde está el grueso del negocio en países como Estados Unidos, por ejemplo, que es en el mercado nupcial, la compañía no contempla en ningún caso ampliar su oferta hacia ese segmento. No ocurre lo mismo con otros productores de diamantes sintéticos, que ya están trabajando con la vista puesta en este rentable nicho.

Y para apoyar su tesis a favor de una clara diferenciación entre diamantes extraídos y creados, De Beers asegura que no necesita revelar las características gemológicas de las piedras sintéticas que vende, ni aún menos los tratamientos a los que hayan sido sometidas.

Al contrario de la corriente general en la industria del diamante sintético, que está apostando por la transparencia y la claridad a la hora de comercializar sus piedras, el productor norteamericano estima que “son un producto fabricado, y como tal, realmente no importa cuántas etapas haya en el proceso de fabricación en general” según publicaba hace unos días un medio internacional de la industria.

Unos datos de dudosa procedencia

Pero volviendo a las declaraciones de Bruce Cleaver nos encontramos con que las cifras que ofrece son difíciles de contrastar. En primer lugar porque no explica la procedencia de los datos al afirmar ese acusado descenso en los precios del diamante sintético.

Y en segundo lugar, la dificultad reside precisamente en que no hay un listado oficial –u oficioso- orientativo sobre el precio de mercado de los diamantes creados por el hombre, como sí existen en el ámbito de los naturales, con listas como Rappaport o los Precios de Gemas de GOLD&TIME.

Sin esa base objetiva, desde este Periódico hemos buscado referencias y las hemos encontrado en las ofertas que regularmente envía un vendedor de diamantes sintéticos, con sede en California, como es Renaissance Diamonds.


El esfuerzo de De Beers desde el lanzamiento de Lightbox ha ido encaminado a trasladar la idea de que los diamantes sintéticos son sólo bisutería de alta gama


Si comparamos ambos listados (en la imagen), podemos ver que los precios no solamente no han caído, sino que se han elevado considerablemente desde el pasado mes de julio hasta ahora.

Por ejemplo: Un diamante en talla brillante de 1 quilate, color D y claridad VS2 costaba en esa empresa en julio 2.354 dólares. Mientras que el mismo, a fecha de febrero, cuesta 3.210 dólares. Casi un 37% de incremento en el precio Y se trata de la misma piedra, como puede verse en la referencia.

Y otro ejemplo: Diamante talla brillante de 1,15 quilates, color D, claridad VS1: Precio Julio 3.065 dólares. Precio febrero (la misma piedra): 4.165. Es decir, un 36% más caro.

Podríamos seguir mostrando más, pero después de analizar los precios de este productor la conclusión es que, en los últimos seis meses, los precios de sus diamantes han experimentado un aumento general del 36%.

Por supuesto no podemos generalizar y además estamos a la espera de la respuesta de otros productores de diamantes sintéticos, así como de la Asociación Internacional que agrupa a algunos de los más importantes, para contrastar la opinión que emite De Beers.

En cualquier caso lo evidente es que ambos productos operan en un nicho diferente y que al final será el cliente quien se decante por una u otra opción, en base a su presupuesto y a sus necesidades.

Pero también está claro que los esfuerzos de De Beers pasan por deslegitimar la calidad gemológica de las piedras creadas, y aprovecha cualquier oportunidad para marcar distancias.

Ahora volvemos a la cuestión inicial. ¿Es De Beers un trol dentro de la industria del diamante creado en laboratorio? La reflexión final queda para nuestros lectores. Que les sea útil. Ese es nuestro mayor interés.

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