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    18 de agosto de 2019

ENTREVISTA | DICK GARARD (IGDA)

Confiamos en que los diamantes naturales y los creados en laboratorio puedan coexistir con resultados positivos para ambos

Dick Garard es el director general de IGDA.
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Dick Garard es el director general de IGDA.
En la edición de septiembre de GOLD&TIME publicamos un amplísimo reportaje sobre el presente y futuro de la industria de los diamantes sintéticos en el que contaremos con la voz de destacados expertos y respresentantes de este Sector. Hoy adelantamos parte de ese contenido con una entrevista a Dick Garard, secretario general de la Asociación Internacional de Productores de Diamantes Sintéticos (IGDA), con sede en Estados Unidos, en la que aclara los objetivos de esta entidad y también desvela algunos de los aspectos más desconocidos -y controvertidos- de este mercado.

Cuándo y con qué objetivos se crea la Asociación?
Creamos la International Grown Diamond Association (Asociación Internacional de Diamantes Creados, IGDA) con el propósito de de representar, promover y educar en el ámbito del mercado de los diamantes producidos en laboratorio. La asociación nació en febrero de 2016 con diez miembros fundadores.

¿Cuántas empresas y de qué países forman parte de la entidad?
En la actualidad hay más de 30 miembros de IGDA, que representan a productores, mayoristas, minoristas, empresas proveedoras de equipamiento y laboratorios.

Buena parte de los diseñadores y los minoristas ven los diamantes sintéticos como una amenaza al mercado tradicional. ¿Qué le podría decir para cambiar esta opinión?
Antes de nada me gustaría comentar aquí que nuestra asociación y nuestros miembros no reconocen el término sintético. No es representativo de nuestro producto, que técnicamente se denomina ‘diamantes creados en laboratorio’, mientras que el término sintético tiene unas connotaciones negativas que lo asemejan a las imitaciones del diamante, cuando en realidad son todo lo contrario.

Por otro lado no comprendemos la amenaza percibida por algunos profesionales de esta industria. Los diamantes creados en laboratorio tienen y seguirán teniendo un mercado del que en su momento se alejaron debido a cuestiones como el precio o a las cuestiones éticas y sociales que arrastran los diamantes naturales. Por lo tanto, se puede decir que lo que está haciendo nuestro producto es expandir el mercado de la joyería con diamantes.

Con todo, parte de este temor procede de los potenciales fraudes que se puedan realizar con este tipo de diamantes. ¿Cuál es la mejor manera de luchar contra esto?
Efectivamente se han conocido en algunos medios especializados casos de fraudes con este tipo de gemas, pero poco se sabe de quiénes los han llevado a cabo o qué consecuencias ha tenido esta práctica. En efecto, todos estamos contra el fraude, pero son las Asociaciones de esta Industria quienes deben tomar partido claramente, señalar a los culpables y tomar las medidas adecuadas contra estos miembros. Los miembros de IGDA venden con total transparencia sus diamantes.

Desde nuestra asociación apostamos también por la disponibilidad de certificaciones a un menor costo por parte de los laboratorios, además del desarrollo de dispositivos que aceleren y abaraten la detección de diamantes para evitar fraudes.

Es cierto que los diamantes sintéticos no producen el efecto nocivo sobre la medio ambiente y personas. Pero... ¿Qué ocurre con todas esas familias (principalmente en África) a quienes la minería de diamantes les proporciona su única forma de supervivencia?
Aquí partimos del hecho de que la minería de diamantes ya está en declive por la escasez de recursos naturales. Varios informes han puesto de manfiesto que la demanda superará la oferta en los próximos dos años. Estas mismas fuentes apuntan a que, a partir de 2019, grandes explotaciones como Argyle (Australia), Diavik y Ekati (Canadá), que representaron el 18% de la producción mundial en 2016 han alcanzado el techo de sus reservas. De hecho, la mayoría de los países productores ya se están planteando el futuro más allá de la explotación de sus diamantes.

Según el informe de la consultora Frost & Sullivan, la producción de diamantes alcanzará los dos millones de quilates durante el año que viene y se espera que la producción supere los 100 millones de quilates en los próximos 25 años. Esto, a la larga, supondrá no solamente un nuevo nicho de negocio, sino el apoyo al empleo dentro de la industria en trabajos como el procesamiento, la distribución y la venta minorista de joyería.

¿Cree que la entrada de diamantes sintéticos en el mercado afectará al valor de los diamantes naturales en el futuro?
Creemos y esperamos que la presencia de diamantes cultivados en laboratorio aumente día a día, pero seguimos suponiendo sólo un porcentaje menor dentro del mercado total del diamante debido a las limitaciones de la tecnología de producción. En todo caso no creemos que estos afecten al valor de los diamantes naturales y sí confiamos en que tanto diamantes naturales como creados en laboratorio puedan coexistir con resultados positivos para ambos.

Para finalizar, vamos a hacer un ejercicio de economía-ficción respecto al precio de los diamantes producidos en laboratorio: Si compramos hoy un diamante sintético de 10 quilates al hipotético precio de 30.000 dólares, ¿seguirá costando lo mismo en el futuro?
Un diamante de 30.000 dólares nunca perderá su valor, sea natural o producido en un laboratorio, a que se tratará de una gema poco frecuente. Es importante tener en cuenta que el coste para crear un diamante de buena calidad supone un tiempo y un proceso que no es barato. Para producir diamantes se necesita una inversión muy significativa (similar a abrir una mina) y, por lo tanto, pensar que los diamantes producidos inundarán y ‘romperán’ el mercado dentro de 10 años es ridículo. La producción va a seguir creciendo, pero sólo en función de la demanda, teniendo en cuenta que los recursos naturales son limitados.

Por otra parte, el valor de un diamante no es el que uno consigue en una casa de empeño. Su valor deriva de la oferta y la demanda que los minoristas le dan cuando vuelvan a él después de un año o de diez años. La mayoría de los minoristas que venden diamantes cultivados en laboratorio ofrecen intercambios competitivos o mejoras a sus clientes para que la compra de joyería con diamantes sintéticos se convierta en una opción atractiva para el cliente.

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