www.goldandtime.org

Botswana

Por Richard Chetwode | Pandora ha anunciado un cambio de diamantes naturales a diamantes creados en laboratorio en sus joyas. Posiblemente, los mayores ganadores serán los accionistas de sus proveedores estadounidenses y europeos de diamantes sintéticos. A pesar de que hasta ahora solían vender diamantes naturales felizmente, ahora insinúan que algo anda mal con ellos. ¿Los mayores perdedores? Decenas de miles de personas en el mundo en desarrollo que dependen de la industria del diamante natural. ¡Alguien debe alertar al consumidor de la Generación Z!

A propósito del revuelo levantado hace unos días con la entrada de Pandora en el segmento de los diamantes sintéticos hemos recuperado una entrevista-masaje realizada en la Cadena Ser a finales de enero en la que el CEO de la firma joyera madrileña David Locco, Jonathan González, desembucha una sarta de disparatadas afirmaciones que con las que nadie respetable de este sector puede coincidir, se dediquen al diamante natural o al creado en laboratorio, tal y como hemos acreditado previamente.

El gigante minero acaba de anunciar que amplía el recorte de precios a los diamantes por debajo del quilate, después de que en agosto ya hiciera lo mismo con las piedras más grandes para animar la caída en las ventas provocada por la pandemia.

La firma joyera británica Graff Diamonds acaba de lanzar una gama de perfumes inspirada en su diamante Lesedi La Rona de 302,37 quilates de talla esmeralda, procedente de la segunda gema más grande de la historia.

Apareció en la misma mina del 2º diamante más grande de la historia

La firma minera Lucara Diamond comienza el año con un golpe de suerte tras el hallazgo de un diamante incoloro de 549 quilates y de “excepcional pureza” en su prolífica mina de Karowe, ubicada en Botswana.

La compañía minera canadiense Lucara Diamond acaba de anunciar la recuperación de un diamante incoloro de 127 quilates “de altísima calidad” en su mina de Karowe, situada en Botswana (Sur de África).

La mina Karowe de Botswana saca a la luz un diamante de 998 quilates, el último de una serie de grandes piedras en bruto del lucrativo depósito propiedad de la firma canadiense Lucara Diamond.

Aunque en el primer trimestre el gigante minero observa un “impacto limitado” por la pandemia, con una producción muy similar a la del año pasado (7,8 millones de quilates), estima que este año cerrará con una caída de su cercana al 20% .

Sus ventas cayeron hasta el 28% en la primera subasta del año

De Beers achacó a la al coronavirus después de un significativo descenso del 28% en las ventas de diamantes en bruto durante su última subasta, celebrada en Botswana la semana pasada.

La mina Karowe de Botswana se ha convertido en los últimos años en la ‘joya’ de la minería internacional por el tamaño y calidad de sus gemas.

Si a comienzos de año daba un paso adelante en transparencia indicando a los consumidores el origen geográfico de sus gemas, la conocida marca norteamericana quiere seguir apostando por África y está sometiendo a un “entrenamiento intensivo” a más de 300 cortadores y pulidores de diamantes en Botswana e islas Mauricio para profesionalizar su plantilla.

El mercado de la minería de diamantes tiene los días contados. Mejor dicho, los años, si hacemos caso de un estudio publicado por la Fundación para la Investigación del Diamante de Color (FCRF, en sus siglas en inglés) con sede en Israel, que da un plazo de sólo seis décadas para que cierre la última de las grandes explotaciones que operan en la actualidad.

Cuando ha transcurrido poco más de un año desde que anunciase la compra -por 53 millones de dólares- del diamante en bruto más grande de este siglo, la firma británica Graff Diamonds comienza a mostrar el resultado del corte y pulido de esta extraordinaria gema de 1.109 qilates: el Lesedi la Rona.