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Fallece el joyero asturiano Carlos Roibás de Inza

miércoles 15 de febrero de 2017, 07:00h
Carlos Roibás de Inza.
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Carlos Roibás de Inza.
El pasado 15 de enero falleció a los 88 años Carlos Roibás de Inza. Con más de 50 años de experiencia, se codeó con los grandes que han marcado una época irrepetible en la Joyería española.

Carlos Roibas de Inza dedicó toda su vida al negocio de la Joyería, primero trabajando con su padre Antonio Roibás Pena desde principios de los años 50 hasta su jubilación en el año 2004. Cincuenta años de esfuerzo y pasión por su profesión. Heredó una empresa fundada en 1918, centenaria el año próximo, supo adaptarse con acierto a los numerosos cambios habidos durante su trayectoria y convirtió Joyería Roibás en uno de los establecimientos con más prestigio y solera de Gijón, en su popular Calle Corrida.

Experto en Diamantes y piedras preciosas en unos tiempos en los que la ciencia gemológica estaba en pañales y no se impartían estudios sobre la materia. Solo la experiencia en el manejo de los lotes y haber visto miles de piedras le aportaron un conocimiento impagable que transmitió con cariño y determinación a su hijo Carlos, actual responsable del negocio.

Fue concesionario de las mejores marcas de relojería suiza e incorporó a la tienda piezas de joyería de excelente factura y diseño con pedrería de primer nivel. Le encantaban las piedras de color y siempre había espacio en los escaparates para secciones con esmeraldas, rubíes zafiros, aguamarinas, etc.

En tantos años de dedicación, no todo fueron satisfacciones. En 1994 la joyería fue víctima de un robo por butrón cuando se cumplía el 75 aniversario de su fundación. Fue una pérdida muy cuantiosa y aparte le supuso un gran trastorno anímico del que tardó en recuperarse.

Fue compañero y amigo de grandes profesionales del mundo de la Joyería que marcaron una época que ya no volverá. Antonio Vila, Amadeo Bagués, Antonio Negueruela (padre), Alfredo Montejo, Jorge Reznak, Luis Sarmiento y tantos otros con los que compartió una forma de entender el negocio y la vida. Personas serias en el trato con grandes conocimientos y una gran altura moral.

Gran amante de su tierra, Asturias, siempre presumía de su “tierrina y de su Sporting” y recibía a sus proveedores con gran calidez y simpatía haciéndose querer por su cercanía.

En 2004 recibío de la Asociación Nacional un cálido homenaje por sus 50 años de profesión en el que se le entregó una placa que guardó con gran cariño. También en su momento los compañeros de la Asociación Provincial de Asturias le entregaron la insignia de oro en reconocimiento a su trayectoria.

Se nos fue, pues, un gran profesional, serio y honrado y una excelente persona.