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    3 de diciembre de 2020

¿Proceden las joyas de la Corona británica del manto profundo de la Tierra?

Una investigación de la GIA norteamericana desvela los diferentes modelos de formación de los diamantes

Las diferentes joyas de la corona con diamantes procedentes del gran Cullinan, una gema que en bruto pesó más de 3.000 quilates.
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Las diferentes joyas de la corona con diamantes procedentes del gran Cullinan, una gema que en bruto pesó más de 3.000 quilates.
El pasado 26 de junio se cerró el encuentro Goldschmidt 2020, la principal conferencia internacional anual sobre geoquímica y temas relacionados organizada por la Sociedad Geoquímica Americana y la Asociación Europea de Geoquímica, que por razones obvias tuvo que celebrarse online y que contó con la participación de dos expertos en diamantes de la GIA.

En la conferencia, el geólogo del GIA Evan Smith mostró nuevos resultados de una investigación que explora el origen de los grandes diamantes encontrados hasta la fecha, entre ellos el famoso Cullinan de la Corona británica. El estudio busca pistas sobre su formación y sobre los procesos que ocurren en el manto profundo de la Tierra, una zona 'oscura' y en gran parte inaccesible hasta ahora para la observación científica.

Los investigadores analizaron los restos dejados tras la talla de estas piedras y descubrieron que contienen pequeñas inclusiones metálicas (hierro, níquel, carbono y azufre) que a su vez coexisten con trazas de metano líquido e hidrógeno, lo que les ha hecho deducir que su formación se produjo probablemente entre los 360 y 750 kilómetros de profundidad, lo que se conoce como el manto interior de la Tierra.

Esta profundidad es mucho mayor que en la que se suelen producir la mayor parte de los diamantes calidad gema encontrados, que se forman en la zona más inferior de la corteza tectónica a profundidades de entre 150 y 200 kilómetros.

Restos de un mineral extremadamente raro

Pero aún más, los análisis recientes de este diamante revelaron que contiene restos de bridgmanita. “Encontrar estos restos del escurridizo mineral bridgmanita es significativo. Es muy común en la Tierra profunda, en las condiciones de presión extrema del manto inferior, debajo de una profundidad de 660 kilómetros, incluso más profunda que la mayoría de los diamantes súper profundos ", aseguraba Smith en su presentación.

La bridgmanita no existe en el manto superior o en la superficie. Lo que realmente vemos en los diamantes cuando alcanzan la superficie no es bridgmanita, sino los minerales que quedan cuando se descompone a medida que disminuye la presión. Encontrar estos minerales atrapados en un diamante significa que debe haberse cristalizado a una profundidad donde existe bridgmanita, muy profundo dentro de la Tierra”, revela el investigador.

Pueden encontrar más información técnica relativa a este reciente informe en este enlace

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